Perforación timpánica
El tímpano puede recuperarse, con o sin cirugía
Una rotura en la membrana del tímpano puede aparecer por infección, golpe o cambio de presión. Muchas cierran solas en semanas; otras requieren cirugía. Lo importante es evaluar a tiempo.

¿Qué es una perforación timpánica?
El tímpano (membrana timpánica) es una estructura delgada y delicada, de apenas 0.1 milímetros de espesor, que vibra en respuesta al sonido y transmite estas vibraciones a los huesecillos del oído medio (martillo, yunque y estribo). Cuando el tímpano se perfora, dos cosas suceden:
- La audición disminuye porque el sonido ya no se transmite correctamente al oído medio.
- El oído medio queda expuesto a bacterias y agua del exterior, lo que aumenta el riesgo de infecciones (otitis media).
Tipos según su origen
- Aguda: reciente, generalmente traumática o por otitis aguda. Tiende a cerrar sola.
- Crónica: lleva más de 3 meses sin cerrar. Generalmente requiere reparación quirúrgica.
Según su tamaño
Pequeña
Menos del 25% del tímpano. Cierre espontáneo muy probable.
Mediana
Entre 25% y 50% del tímpano. Cierre espontáneo posible pero no garantizado.
Grande o subtotal
Más del 50% del tímpano. Rara vez cierra sola, generalmente requiere cirugía.
Según su localización
- Central: en la pars tensa del tímpano. La más común y con mejor pronóstico.
- Marginal o de la pars flácida: más cercanas al borde. Tienen riesgo de evolucionar a colesteatoma si no se atienden.
Causas y síntomas
Causas infecciosas
- Otitis media aguda: la acumulación de pus en el oído medio aumenta la presión y rompe el tímpano. Generalmente el oído supura y el dolor cede después de la perforación.
- Otitis media crónica: episodios repetidos de infección pueden dejar perforaciones permanentes.
Causas traumáticas
- Introducción de objetos: hisopos de algodón, pasadores, llaves, pinzas. La causa más frecuente de perforación traumática.
- Golpes en el oído: bofetada, caída con impacto sobre el oído, accidentes deportivos.
- Barotrauma: cambios bruscos de presión en vuelo, buceo o al sonarse la nariz con fuerza durante un resfriado.
- Trauma acústico agudo: explosiones, disparos cercanos, bocinas industriales muy intensas.
- Quemaduras: por agua o aceite caliente entrando al conducto.
Causas iatrogénicas
- Extracción agresiva de cerumen
- Cirugía previa del oído
- Tubos de ventilación que cayeron y dejaron perforación residual
Señales de alerta. Acude a evaluación si presentas dolor de oído brusco, salida de líquido o sangre tras un golpe, disminución abrupta de la audición, sensación de "estallido" tras buceo o vuelo, o supuración recurrente del oído. Si el tímpano se perforó después de una otitis aguda, el dolor cede pero la perforación queda — necesita evaluación para confirmar el cierre.
Síntomas frecuentes
- Dolor agudo en el momento de la perforación (que cede rápido si fue por otitis)
- Disminución de la audición en el oído afectado
- Otorrea (salida de líquido, pus o sangre del oído)
- Sensación de oído tapado o "vacío"
- Acúfeno o zumbido
- Mareo o vértigo leve (especialmente en perforaciones traumáticas grandes)
Cómo se diagnostica
El diagnóstico es visual mediante examen del oído. Esto es lo que hago en consulta:
- Otoscopía u otomicroscopía: permite ver directamente la perforación, su tamaño, localización y características de los bordes. Es el estudio fundamental.
- Audiometría: documenta el grado de pérdida auditiva y guía el plan terapéutico.
- Impedanciometría: confirma la perforación y evalúa el oído medio.
- Tomografía de oído: solo cuando se sospecha colesteatoma asociado, otitis crónica con afectación ósea o malformación.
- Cultivo de secreción: si hay supuración activa, para identificar el germen y guiar el antibiótico.
Opciones de tratamiento
El tratamiento depende del tamaño, la causa, el tiempo de evolución y la presencia o no de infección. Las opciones se escalonan desde la observación hasta la cirugía formal.
- Observación. La mayoría de las perforaciones agudas, sobre todo las pequeñas y traumáticas, cierran solas en semanas. La literatura reporta cierre espontáneo en hasta 80-95% de las perforaciones traumáticas pequeñas. Durante este tiempo: evita por completo el agua en el oído afectado, no te suenes la nariz con fuerza, no introduzcas nada en el oído. Acude a control en 4-6 semanas para evaluar cierre.
- Tratamiento médico (si hay infección). Si hay otorrea activa, uso gotas óticas antibióticas con ciprofloxacino (seguras en oído perforado), antibióticos orales si hay infección extensa, limpieza con microscopio en consultorio. Evito gotas óticas con aminoglucósidos en oído perforado por su ototoxicidad.
- Parche de papel (miringoplastia con parche). Para perforaciones pequeñas a medianas que no han cerrado en 2-3 meses. Es un procedimiento en consultorio bajo anestesia local: se aviva el borde de la perforación y se coloca una lámina muy delgada que sirve de andamio para que el tímpano cicatrice. Suele requerir 1-3 sesiones. Útil sobre todo en perforaciones menores de 4 mm.
- Miringoplastia o timpanoplastia quirúrgica. Para perforaciones crónicas, grandes, en pacientes con infecciones recurrentes o cuando los parches no funcionaron. Se realiza bajo anestesia general en quirófano. Se coloca un injerto del propio paciente sobre la perforación. Cuando se requiere reparar también los huesecillos, se llama timpanoplastia.
Doctor: Por favor confirme o ajuste estas estadísticas según su experiencia clínica.
Relación con timpanoplastia. Cuando una perforación necesita cirugía formal, la página de Timpanoplastia describe en detalle la técnica quirúrgica, recuperación y resultados esperados.
Recuperación y cuidados
El seguimiento depende del camino que elegimos: esperar el cierre espontáneo, parche en consultorio o cirugía formal. En todos los casos, proteger el oído del agua y evitar maniobras de presión son fundamentales.
Tras perforación aguda en observación
Control del dolor
Analgésicos comunes para molestias leves. Audición disminuida es normal. Evita por completo el agua en el oído (algodón con vaselina al ducharte).
Evaluación de progreso
Control con otoscopía. La perforación puede verse más pequeña o ya cerrada.
Decisión sobre intervención
Si no ha cerrado completamente, valoramos parche de papel o esperar un poco más según el tamaño.
Tras parche de papel
Cuidados inmediatos
Evita agua, mocos a presión y deportes acuáticos. El parche actúa como andamio para que el tímpano cicatrice debajo.
Control del parche
Reviso si el parche se desprendió y si la perforación cerró. Si no cerró, el procedimiento puede repetirse.
Tras miringoplastia o timpanoplastia quirúrgica
Reposo en casa
Vendaje en el oído. Dolor leve a moderado controlado con analgésicos. Audición disminuida por el material absorbible interno.
Retiro de vendaje
Inicio de actividades ligeras. Continuar protegiendo del agua. Reincorporación gradual al trabajo de oficina.
Retiro del material absorbible
La audición comienza a mejorar. Puedes retomar actividades normales excepto natación.
Audiometría de control
Evaluación del resultado quirúrgico. Si el tímpano cicatrizó bien y la audición mejoró, alta progresiva. Puedes nadar con precaución pasados 2-3 meses, según indicación específica.
Cuidados importantes. Protege tu oído del agua durante toda la fase de cierre o postoperatorio (mínimo 4-6 semanas tras cirugía). Usa algodón con vaselina al ducharte. No nades, no bucees y no introduzcas nada en el oído. No te suenes la nariz con fuerza durante 4-6 semanas. Evita viajar en avión hasta autorización médica. Si presentas fiebre, dolor intenso, supuración con mal olor o vértigo significativo, acude a evaluación de inmediato.
Lo que me preguntan mis pacientes
¿Tienes el tímpano perforado?
Muchas perforaciones cierran solas; otras necesitan cirugía. Lo primero es evaluarla bien. Agenda tu consulta y determinamos el plan.